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Zapatillas de running y otros tips para mejorar nuestra técnica de correr

zap correr

En esta nota, hablaremos sobre técnicas para mejorar nuestra forma de correr. Al final, incluimos algunas recomendaciones para elegir las mejores zapatillas de running (para más info sobre zapatillas de running remitimos a este sitio). ¿Estás preparado, runner? ¡Adelante!

Sí, el running es nuestro deporte y nos apasiona. Y, además, nos otorga incontables beneficios: nos otorga una sensación agradable, mejora nuestro estado físico y psíquico, limpia nuestras arterias y nuestros pulmones, tonifica los músculos, fortalece los huesos y los cartílagos, estiliza el cuerpo, potencia nuestras defensas naturales, etc.

Sin embargo, no contar con una buena técnica de correr puede tornar todos esos beneficios mencionados en dolores de cabeza, además de dolores físicos muy concretos producto de lesiones y sobreexigencias.

Una técnica limpia nos ayuda a ahorrar energía, a ser más veloces y a reducir los riesgos de lesión.

Por eso, en esta nota hablaremos de cómo mejorar nuestra técnica para olvidarnos de cualquier tipo de lesión y llegar adonde nos lo propongamos.

Compartiremos tres formas de mejorar nuestra técnica de running. ¡Recordemos que cada paso cuenta! Podemos estos truquitos y ejercicios, hagámoslos de forma regular y las mejoras no tardarán en hacerse notar. ¡Promesa de runners!

Tres técnicas para mejorar la técnica de running

1. La postura, fundamental

Ante la diversidad de campanas que suele haber dentro del mundo del running, hay unanimidad de opiniones sobre una cuestión: la correcta postura es la principal clave para correr eficientemente.

Ahora bien, ¿cómo debe ser esa postura corporal? La parte superior del cuerpo debe estar derecha, pero sin sobreexigencia para evitar lordosis (una curva lumbar exagerada). El pecho, abierto.

Además, los abdominales y los glúteos deben tensarse. Por su parte, la cabeza debe ir en alto alineada con los pies, y la mirada clavada al frente, idealmente a un punto fijo en el horizonte.

Por su parte, los brazos proporcionan energía y ritmo. Por este motivo, debemos moverlos de modo tal que acompañen el movimiento de las piernas dinámicamente, posicionados en un ángulo de casi 90 grados con respecto al suelo. Si los llevamos en otra posición, entorpecen el avance, y esto nos puede generar lesiones en el cuello, además de que nos hace desperdiciar energía.

Asimismo, las manos son importantes. Tenemos que llevar los puños relajados y las palmas sueltas (con respecto a este punto, prestémosles atención a los maratonistas profesionales).

Y mientras corramos, vayamos pendientes de todo esto. Hasta incorporar totalmente la postura correcta, no alcanza con meditarla al momento de empezar el entrenamiento.

Escuchemos nuestro cuerpo permanentemente y preguntémonos de forma constante: “¿llevo los hombros relajados y el pecho abierto?, ¿qué tal los brazos?, ¿el mentón va perpendicular al suelo?, etc.”.

2. Fortalezcamos el core

El core, un anglicismo que significa ‘núcleo’ o ‘centro’, se utilizada para referenciar a un grupo de músculos clave para nuestro rendimiento físico como corredores.

El fortalecimiento de los músculos del core mediante ejercicios tiene que ser parte fundamental de cualquier programa de entrenamiento deportivo.

Por eso, debemos fortalecer el core y los glúteos regularmente, y notaremos pronto la diferencia. ¿Cómo lo hacemos?

Con una rutina simple. En principio, la zona de la cadera. Tenemos que procurar estabilidad y esto lo logramos con ejercicios como espinales y estocadas y sentadillas para los glúteos.

Y no nos olvidemos de trabajar de forma integral todos los músculos abdominales. En sitios como YouTube existen numerosas rutinas de fortalecimiento de esta zona (ejemplo).

Podemos hacer rutinas antes o después de correr, o en cualquier momento del día. Por ejemplo, son muy útiles a la mañana para comenzar el día con energía.

3. Incorporar ejercicios ABC (coordinación)

Los ejercicios ABC se enfocan en movimientos específicos para mejorar nuestra técnica de running y, especialmente, la coordinación. Cuanto mejor trabajen los músculos, más eficazmente podrás correr.

Al momento de precalentar, podemos incorporar esta rutina básica. Repitamos cada ejercicio dos o tres veces cada 20 o 30 metros.

  • Butt Kickers: Corramos a trote de forma relajada. Tras cada zancada, llevemos los talones a los glúteos.
  • Straight-leg Run: Este ejercicio puede parecernos simplemente divertido, pero además es muy eficaz para mejora nuestra coordinación y, asimismo, promueve la zancada media. Mantenemos las piernas y la parte superior del cuerpo derechas y, de este modo, caminamos a paso rápido. Mientras tanto, llevamos los dedos de los pies hacia arriba y aterrizamos con la parte delantera de los pies. de que aterrizas con la parte delantera del pie. Los brazos se deben balancear suavemente al lado del cuerpo.
  • High-knee Drills: En el mismo lugar, levantamos las rodillas hasta un ángulo de 90 grados. Empezamos a sentir el movimiento y, cuando estamos en ahí, empezamos a correr así. Nos concentramos en la altura de las rodillas y en correr alta y ligeramente.

Plus: 10 criterios para elegir las mejores zapatillas de running

  1. Tené en cuenta en qué terreno las vas a utilizar.
  2. Considerá qué distancia habitual vas a recorrer.
  3. Sentilas justas al probarlas, es decir, ni apretadas ni sueltas.
  4. Determiná cuál es la forma de tu pie y buscá un calzado que la respete.
  5. Averiguá cuál es la vida útil de tus zapatillas para recambairlas cuando sea necesario, más allá de en qué condiciones externas se encuentren.
  6. Lo ideal es contar con más de un par e ir rotándolos.
  7. Deben ser flexibles (evitá las zapatillas rígidas que no ceden ante una torsión al momento de comprarlas).
  8. Tienen que ser estables, o sea, no deben deformarse al impactar y ofrecer una pisada natural.
  9. No siempre las zapatillas más caras son las mejores, esto se nota, por ejemplo, con las zapatillas híperamortiguadas (nocivas por el gran drop —la distancia de altura entre el talón y la punta del pie, que genera una pisada antinatural—).
  10. Y sí, también la estética, aunque tengamos en claro que esto es secundario cuando se trata de salud.

Dicho todo esto, contamos: ¿cómo viene tu entrenamiento?, ¿qué tal tu técnica?

 

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